DESCRIPCIÓN
La Ley Anticorrupción brasileña (12.846/13) obligó a las empresas a gestionar mejor los riesgos de la subcontratación y a evitar la responsabilidad por actos ilícitos cometidos por terceros, como proveedores, representantes comerciales, empresas consorciadas, etc.
Con ello se consolidan cada vez más las prácticas ligadas al Compliance, término que designa el conjunto de disciplinas destinadas a hacer cumplir las normas legales, reglamentarias, las políticas y las directrices establecidas para la realización de los negocios y actividades de la empresa.
Uno de los medios más eficaces de protección para la compañía no es la simple ratificación, por parte del tercero, de su código de conducta. Es necesario que existan cláusulas específicas en los contratos firmados entre las partes, con las condiciones y reglas de Compliance. A partir de ahí comienza el importante ciclo de verificación de la integridad del tercero, mediante due diligence y monitoreo periódico de sus actividades.